16

May

2022

Detrás de las palabras

Algarrobina

La primera marca comercial de auténtica “algarrobina”, registrada en 1948 por J. F. Ramírez Fonseca, fue el extracto de algarroba con vainilla “La Tacaleña”, la cual, que tres generaciones después, sigue comercializando la familia Durand en Narihualá y Catacaos.

Por Carlos Arrizabalaga. 16 mayo, 2022. Publicado en Correo, el 14 de mayo de 2022.

Nada más piurano que la algarrobina y los chifles. En La casa verde de Vargas Llosa (1966), aparece hasta en seis ocasiones: “Se te trepó la algarrobina”. Tal vez el primero en mencionarla haya sido Aurelio Miró Quesada, al describir Sullana: “pulcra, animada, floreciente”, en las páginas de El Comercio, un 15 de octubre de 1937. En el paisaje de médanos y lomas resaltan unos algarrobos retorcidos: “Su jugo concentrado, le explican, es lo que venden en botellas con el nombre de algarrobina; esa bebida contundente y reconfortante al mismo tiempo.”

Hildebrando Castro Pozo la define así en 1940: “Concentrado hervido de jugo de algarroba”. Llama la atención que Edmundo Arámbulo no la incluyera en su Diccionario de piuranismos (1995), pero a veces ocurren esos lapsus. Robles (1982) la define por sus aplicaciones: “producto que se extrae del fruto del algarrobo, base para ricos aperitivos”, y parece que era uno de los piuranismos que había incluido su tío José Vicente Rázuri, en un temprano listado que se ha perdido.

La base de la algarrobina era una receta más antigua, que los piuranos llamaban “yupisín”: “Caldo de algarrobo que concentrado, sirve para preparar la algarrobina”, decía Martha Hildebrant.

Evidentemente, la algarrobina es una creación moderna, igual que la palabra, derivada con un sufijo latino de materia (“vitamina”, “proteína”), que ha tenido gran vitalidad en los siglos XIX y XX para significar extractos: “cafeína”, “cocaína” … Así también, en 1903, Ricardo Palma definía “margarina”, como “mantequilla falsificada”, entre otros neologismos necesarios.

La primera marca comercial de auténtica “algarrobina”, registrada en 1948 por J. F. Ramírez Fonseca, fue el extracto de algarroba con vainilla “La Tacaleña”, la cual, que tres generaciones después, sigue comercializando la familia Durand en Narihualá y Catacaos. En una antigua propaganda ofrecía recetas para hacer refrescos, helados y deliciosos cocteles. Así fue que esta variedad norperuana de ponche adquirió también, por extensión, el nombre de algarrobina.

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas aquí son de responsabilidad del autor.

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